Clara
Querida mamá:
En fechas como estas,como cada año te escribo una carta que nunca leerás, por eso de que los muertos no pueden leer.En Navidad la gente se va con su familia ¿qué hacemos los que no la tenemos? No es que te eche más de menos ahora, simplemente que estás más presente en mí. ¿Recuerdas aquella Barbie Malibú que me regalaste cuando tenía ocho años? Aún la conservo. La tengo bien guardadita en la caja de la tía Ángela. Me gustaría que estuvieras aquí para cocinar juntas el pavo de año nuevo, o hacer aquel pastel de manzana que tan rico nos salía. Ese que la abuela te enseñó a hacer cuando tenías diecisiete años, porque te dijo que con inocencia y sabiduría sabrías mejorarlo, aunque por aquel entonces no tenías demasiada.
Me pregunto qué harías tú ahora mismo si estuvieras aquí. Seguramente abrazarme porque me siendo sola. La única compañía que tengo es ese viejo Papa Nöel que me regaló Jorge hace siete años del chino de Encarna. Ese que hace esquina con la carnicería. El de las chuches blancas. Sí ese. Bueno, pues es mi única compañía. Lo pongo a cantar para no sentirme demasiado sola, aunque ese halla sido mi estado durante todo este tiempo. Te quiero mamá. Dime ¿qué harías?
Estoy en nuestra casita de Cádiz. Esa que el gilipollas por el que te mataste nos compró. Lo cierto es que ha pasado un par de veces pero yo nunca le abro. Él se llevó todo tu amor y no me dejó nada. No puedo mamá. No puedo volver. Ni abrirle, ni si quiera puedo contestar a Marta al teléfono. Quiero huir. Sé que ahora me mirarías y me dirías que esa no es la solución que debo hacerme consecuente de mis actos. No hice nada malo, sé que lo sabes, y sé que es verdad. Cuando pasó lo de Manuel, yo no estaba con Jorge. Luego llegó Jorge y lo elegí a él, sin pensármelo, olvidándome de que Manuel existía. Sé que tú te hubieras enamorado más de él que yo. Es tan bohemio, tan real, tan idílico que por eso me vuelve loca. Aunque no en ese sentido. Es algo más sensorial, algo que Jorge aún no ha descubierto en sí mismo.
Y Jorge...ya sabes, sólo sonrío al pensar en él. Le dije que me iba a Cádiz, que él volviera a Zaragoza, debía irse con su madre que lo iba a echar más en falta que yo. Todo el amor que tú no llegaste a darme me lo da Jorge...Y ahora sé que me mirarías y me preguntarías ¿entonces cuál es el problema? Y no haría falta que te diera respuesta alguna, tú sabes la respuesta, yo empiezo a intuirla.
Te echo en falta, pero no por mis problemas, o mis dudas, ni por las fechas, si no porque eres mi madre, la única que hay y la única que tendré. Y en este mismo instante miro por la ventana y veo al hombre que más quisiste en la acera de enfrente con la botella de vino esa que tanto te gustaba esperando a que le deje entrar, o a que le diga algo, o simplemente, no sé, quizás se sienta culpable porque no llegó a decirte lo mucho que te quiso.
Mamá esto del amor no me gusta. Aunque te lo voy a decir a ti, que te moriste por amor.

