Jorge
Desde que Manuel se fue, Clara ya no volvió a ser la misma. Se pasaba los días en la playa. Sentada mirando al horizonte. Marta se sentaba al lado suyo y ambas callaban. Se quedaban ahí, paralizadas, mirándo algo que yo no podía ver. Clara siempre fue muy amiga de Manuel, supongo que conectaban de un forma especial. No en plan amor, si no algo más allá. La poesía es lo que tiene, que embelesa, que enamora, que ilumina. Pero nunca llegó a más. Sólo eran palabras. Eran...
Cuando Marta lloró por la repentina desaparición, o quizás abandono, nunca supimos exactamente qué ocurrió, Clara se dedicó a cocinar magdalenas sin parar. Ella no ha llorado, simplemente es como si hubiera muerto.Ya no es la misma, se arrastra aunque ande, emplea el triple de tiempo en estudiar, siempre se encuentra haciendo algo para no tener tiempo libre, para no pensar. Cocina platos complicados, y que conllevan mucho tiempo de realización. Me pregunto cómo estuvo cuando yo le dije todo aquello, y vino de cabeza a Valencia.
Hacer daño a alguien que quieres, que quieres de la manera en la que la quiero yo a ella...no tiene palabras. Ahora tan sólo me queda abrazarla, fuerte, para que sepa que estoy ahí, porque a veces por las noches, se vuelve y me da un beso, incluso ayer, creo que me pidió perdón, aunque aún no he logrado saber por qué.


3 comentarios:
alegría máxima al ver la nueva entrada
triste por ver a clara así
= q monety feliz por la entrada Nº 40 (ohh cuarenta ya)..
Ojala esa trsiteza y muerte en vida pase pronto.
te echábamos de menos pequeña! :)
espero que vuelvas más a menudo, que me encanta leerte...
Publicar un comentario en la entrada