23:29:34
Manuel
Cometí el error de llamar a Marta sin embargo me cogiste tú el teléfono de casa. Nunca estas en casa, pero desde que me fui, me ha chivado que sí. Que te has apagado, que ya no tienes la luz que te hacía brillar. ¿Qué ha ocurrido Clara? Las amapolas no se marchitan al llegar la primavera, y tú eres la más bella de todas. Mi amapola, revive.
23:45:06
Clara
Puedes escribir tu segundo libro y titularlo: "El hombre que amó a dos mujeres en lugares distintos a tiempos desiguales y siempre sale huyendo" Sería tu biografía.
23:53:29
Manuel
Demasiado largo el título y lo sabes.
23:59:35
Clara
Cobarde también te define.
24:02:48
Clara
Y no me lo dediques.
24:06:34
Manuel
Veo que al menos abriste mi primer libro y supongo que estás así por todo lo que encontraste en él. Nunca imaginaste que aquello que siempre habías leído en otros libros, alguien, algún día lo escribiera para ti.
24:07:08
Ring...ring...ring...
-¿Clara?
-Te equivocas, no abrí tu libro. Lo dejé en la mesilla un par de semanas, durante cada día y cada vez que llegaba al salón, Marta me preguntaba si lo había leído, quería sabes mi opinión, así que cuando me dispuse a leerlo, a abrirlo por primera vez, se deslizó por mis dedos y cayó al suelo, dejado a descubiertos algunos versos. Pero eso no me llamó la atención. No. Fueron las fotos de aquella tarde que pasamos juntos, en los acantilados, las que revelamos en la tienda de la esquina de la calle Mayor, y que sólo tú tenías. Todo el libro estaba lleno de ellas. En ninguna se nos veía la cara, pero cada una de las 84 páginas, tenía alguna frase de aquella tarde. Entonces, antes de apresurarme, con la rabia contenida en el pecho, decidí empezar desde el principio, así que lo abrí, y vi tu carta de perdón. Pero no la iba a leer yo, si no todo el mundo. "Siempre quisiste un libro de recuerdos, algo que nadie pudiera quitarte jamás, como aquella película de la que nunca recuerdas el nombre y siempre mencionas. Aquí tienes tu regalo, nuestra historia. Entonces no lo entendí, aunque ahora, para ser sinceros, aún menos. Lo siento. Perdóname." ¿Eso es una carta de despedida, de una ausencia prolongada que ni siquiera sabía? Y no, no digas nada, porque no vas a decir nada. Luego lo leí entero. Lo cerré. Más tarde lo volvía leer, y de nuevo llegué al final, a la última palabra "Amapola". Adelante Manuel, ahora continua la historia, para que todos sepan, que además de amarme, también me abandonaste.
-¿Qué le has respondido?
-¿Qué?
-A Jorge.
- ...
- Yo me alejo, me voy, para que seas feliz, para que le digas que sí, o al menos le digas que no pero diciéndole que sí. Pero no, no me dejas irme, ahora me acusas de abandonarte. ¿A ti?¿Y tú qué? Ese libro era mi regalo, es mi declaración de amor ¿entiendes? Me he rendido, eres toda suya. Ya no me perteneces, aunque sólo lo hicieras durante una noche, así que no te enfades, porque aquí al único al que han abandonado ha sido a mí. Sonríe, no te mueras, porque yo cuando te conocí, no tenías vida Clara, él te había destrozado completamente, y de repente te rescato de todo aquello, veo como eres de verdad, y vuelves a ser feliz. No quiero que llores, ni que me esperes, ni siquiera debes pensar en mí. No puedes morirte de amor, porque le tienes a él, y si sigues así, le perderás, entonces te perderás a ti también.


4 comentarios:
Ayayay....bua!! Sigue...madre mia!!! yo no se con quien quiero que se quede!!!
Un besooo
kiero saber que responde clara ante eso... ojala la mente de aquella amapola este lucida y clara tal y como su nombre!
me encantó el capitulo, y como siempre con ansias de mas!!
besos!
Llevaba un tiempo sin meterme, y qué alegría!! :)
Aunque si yo fuera la pobre Clara no sabría qué hacer...me acabaría por volver loca!
me encanta tu texto, me siento muy identificado, también con lo que escribo.
Lo curioso es que yo también hice de Manuel una vez, y un poco de Jorge, y un poco de Clara.
Me alegro de haberte leido, y que sigas.
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